Muchas veces sentí que yo era a que estaba mal, algunas otras me dijiste que yo no sabía hacerlo, quizá tengas un poco de razón, nunca he sido afortunada en el amor, siempre supe, pero me dejé convencer.

No pretendo que lo que yo creo del amor estuviese erróneo, he aprendido que lo peor que puedo hacer es dejar de creer en mí, en lo que creo y pienso, para mí el amor es respeto, podría contar las veces que me sentí chiquita, indefensa, humillada ante el peso de tus palabras y acciones.

Para mí el amor es cariño, yo solo recuerdo tus manos sosteniendo de las mías, mirándome a los ojos, en los momentos en lo que tú te sentías solo, cuando yo me ponía triste, eras frio, como un cubito de hielo derritiéndose en mi mano, tan helado que me quemaba la piel.

El amor es atención, con una mirada me conquistaste, al poco tiempo me di cuenta que esos ojitos no eran solo para verme a mí, intenté convencerme de que tenías una vida y que no podía controlarlo, yo fui incapaz de ver a alguien más mientras estaba contigo, prefería ignorarlos a todos, porque el calorsito de tu cuerpo y el brillo de tu mirada me mantenían tranquila… sin embargo, solo en ratitos me veías, puedo contar las veces que noté como las veías, sí a las otras chicas, a las rubias, a las voluptuosas, a las arregladas, a las que pasaron por tu vida, siempre supe que las veías, para mí el amor ahí fue acabando.

Comencé a analizarlas, intenté arreglarme un poco más, aunque en algunas ocasiones, mientras me veía en el espejo, una voz dentro de mí me decía “No lo hagas, si ha de quererte que sea como eres”, me puse guapa a mi manera, porque como ya te darás cuenta, me aterra usar vestidos, faldas o escotes por eso de viajar en autobús.

Puse un poco de sombra barata en mis parpados, para la noche que te veía, ni se notaba, mi esfuerzo era en vano, porque nunca escuché algún cumplido, solo si yo preguntaba si me veía bonita, respondías, igual seguías viéndolas a ellas.

El amor es compromiso, tu sabes que me gusta pensar en el futuro, te conté de mis sueños, y llevo un tiempo buscando alguien que se atreva a estar en una aventura a mi lado, francamente no sé por qué pensé que contigo sería, si desde el primer día sentí una leve desilusión cuando dijiste con desprecio no a todo lo que he soñado.

No entiendo muy bien a mi mente, ya habíamos pasado por algo así y dejó que me enamorara, hubo muchas señales de alerta y las ignoré, porque desde hace mucho me acostumbré al dolor, para mí el dolor es el amor, sé que estoy equivocada pues cuando esto sucede, cuando permito que la oscuridad externa entre a mi habitación, me vuelvo en una bomba atómica a minutos de estallar, cada segundo es un pensamiento de ansiedad, depresión, desesperación, tristeza, impotencia.

De todo eso me di cuenta hace mucho, intenté escucharme a mí misma, y cada que lo hacía, me decías egoísta, esto es algo que siempre sucede, tengo miedo de preocuparme por mi porque siempre me llaman así y lo detesto, según tú, yo estaba mal porque mientras tú estabas divirtiéndote con otros, yo me iba a beber unos tragos, a hablar maravillas de ti a mis amistades, según tú, yo no te amaba porque no te llamaba, tú nunca pensaste en que cada minuto que tardabas en responder era un martirio para mí.

Opté por continuar mi vida e ignorarte de la misma manera, no dejaste de decirme egoísta, yo era la mala, la villana del cuento, la que no se preocupaba por su amor, pero, oye ¿Cuándo te preocupaste por mí? Desde hace mucho que me la vivo llorando, intenté confiar en ti, pero para hablar de cómo me sentía no había tiempo.

El amor es tiempo, nunca voy a olvidar cuando me dijiste que no querías verme, incluso planeaste mis salidas con mis amigos que te generaban confianza, jugando videojuegos, saliendo de compras, perdías el tiempo y yo estaba en casa, pensando en ti, tú si eras muy feliz.

Conociste a nuevas personas, los llevaste a tu casa, compartieron tiempo y a mí no me querías ver, porque quizá yo me iba a poner a llorar, o me enojaría, o cualquier cosa que hayas imaginado, eras catedrático en pensar por mí, luché y luché por quitarme el peso, pero solo bastaba con que tomaras de mis manos y lanzaras una pobre mirada para ponerme de nuevo a tus pies.

Tú eras feliz con otros, llegué a pensar que había otra chica, después de mi cuenta que no era necesario, siempre te sentiste cómodo con otros, siempre estaban otros antes que yo, pero no estás mal, tú tienes derecho a priorizar a quien quieras, mi error fue exigirlo, lo siento por creer que tú y yo creíamos en el mismo amor.

Lo tuyo es más liberal, separado, te gustan los amores de distancias, no solo de cuerpos, de mente, de todo, amas tu soledad, por eso no quise arrebatártela, además de que no me permitiste hacerlo, tú sí tenías bien marcados los límites, yo no, me convertí en una casa comunitaria, podías entrar y salir cuando quisieras, la puerta siempre estaría abierta.

A tu lado me sentí igual como aquella vez que me usaron, la ansiedad, depresión, tristeza y llanto estuvo casi al mismo nivel, nuevamente pensé que era yo la que estaba mal, pero un día volví a escuchar esa voz que desapareció en mi reflejo del espejo, y me dijo “No olvides tus sueños”.

La gente suele soñar con tener una casa, un automóvil, una familia, yo también quiero esas cosas, pero no vivo por eso, toda la vida he buscado amor, solo eso, así sea desde un perrito, una pareja o un hijo, yo busco amor, cariño, respeto, atención y tiempo, una vez alguien me dijo que yo pedía mucho, y me gustaría disculparme con la gente que cree que soy exigente, creo que lo que busco es amor, amor puro y verdadero.

Lo que yo creía de amor cuando estuve contigo, no lo era, y por eso te dije adiós, porque no me amaste como necesitaba, y yo tampoco pude hacerlo, no quería que me pertenecieras, solo quería ser parte de tu vida.

En múltiples ocasiones dijiste que yo no sabía de la vida, yo creo que sé y sé mucho, no por darme ánimos a mí misma, pero he aprendido de cada caída, me recuerdas a mí hace algunos años, quizá me atrajo a ti esa ruptura en tu ser, a veces pienso que no estabas listo, tu falta de querer me lo dijo, yo también di entrada a una persona maravillosa y lo eché a perder porque no era tiempo, eso mismo hiciste conmigo.

Y no te odio, a pesar de todo el dolor, no te odio, por desgracia te sigo queriendo, sí la última vez que nos vimos fui grosera, mi falta de inteligencia emocional me llevó a mostrar desagrado y enojó, me hablaste como si no hubieras hecho pedazos mi corazón, siempre hacías eso, después de cada pelea o discusión, continuabas la conversación, ignorarlo para ti es mejor, quizá no fue la mejor manera, pude reaccionar peor, de verdad quería gritarte y culparte por todo, pero me limité a espetar solo unas palabras.

Ese día, no sé por qué pensé que a pesar de todo me buscarías, y no sucedió, entendí que lo nuestro ya pasó, no quise continuar viéndote o hablándote, a pesar de que te quiero con toda el alma, tú no me das amor, yo nunca fui suficiente para ti porque no era para ti, ambos lo sabíamos, pero quisimos intentarlo de igual forma.

Yo me despido cariño, perdona si no puedo mirarte a los ojos, tengo que convencer a mi corazón de que no somos, ni seremos… De verdad, deseo con todo el corazón que esos ojitos tan lindos algún día puedan quedarse con alguien, y que jamás los apartes de ahí, ojalá encuentres tu hogar ahí, por mi parte seguiré esperando o buscando a alguien que se atreva a acompañarme en mi camino.

Una respuesta a “Para mí, el amor es…

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